Ana Torres Psicóloga en Sevilla

LA TERAPIA CORPORAL INTEGRATIVA

¿ QUIERES ACTIVAR EL CAMBIO?

LA TERAPIA CORPORAL INTEGRATIVA

¿te gustaría en este nuevo curso hacer realidad  esos objetivos que siempre pospones?,
¿ te encuentras en un momento vital difícil o complejo?,
¿estas sintiendo demasiada ansiedad, estrés, tristeza?,
¿ necesitas soltar relaciones o cerrar etapas?.
Si sabes que quieres activar un cambio pero no encuentras cómo hacerlo… te propongo iniciar un proceso  a través de la Terapia Corporal Integrativa (T.C.I)

¿Qué es la Terapia Corporal Integrativa – TCI?

La Terapia Corporal Integrativa (TCI) es un método terapéutico que integra diferentes técnicas y metodologías fundamentales para emprender tu proceso de autoconocimiento y transformación que nos ayuda a resolver condicionamientos físicos, emocionales e intelectuales y nos aporta una nueva capacidad autorreguladora, afirmándonos como seres humanos más completos. La T.C.I. te aporta un mapa sorprendente en el que comprenderás como has llegado a la situación en la que te encuentras hoy en día y como utilizarlo para lograr activar ese cambio que andas buscando.
Los conocimientos a los que la TCI da forma como método terapéutico provienen del ámbito de la Psicoterapia Humanista, el Psicoanálisis, la Terapia Bioenergética, la Medicina Psicosomática o la Psicología Transpersonal.
¿ Qué aspectos concretos vamos a trabajar para alcanzar el cambio? Partiendo de una visión integradora del Ser Humano la TCI contempla diversos aspectos que son fundamentales en el trabajo terapéutico:
  • El trabajo Corporal: es la clave de la que partimos, ya que nos permite regular y disolver las tensiones y bloqueos físicos que están en la base de las tensiones y bloqueos psicoemocionales. El trabajo corporal facilita un contacto mucho más íntimo con nuestras propias emociones y sensaciones, con nuestros impulsos instintivos sanos y nuestra capacidad autorreguladora. Se trata de un proceso en el que ampliamos y profundizamos nuestra conciencia corporal. 
  • El trabajo Emocional: nuestro sistema emocional está fuertemente influido por los patrones de tensión muscular, por lo que todo el trabajo corporal de aflojar tensiones y bloqueos comienza pronto a verse reflejado en nuestra vida emocional. El aumento de conciencia corporal también nos traerá una mayor capacidad de transformar, regular o canalizar nuestras emociones, sintiéndonos más equilibrados.  Reconociendo tus emociones egoicas, la rabia, la tristeza, el miedo para llegar a contactar con aquellas más esenciales, la paz, la alegría, la seguridad, el amor y la ecuanimidad. Pero también lo emocional está muy vinculado a nuestro mundo mental, por eso en TCI también es clave el siguiente aspecto.
  • El trabajo Intelectual:  en TCI  tomamos conciencia de nuestras creencias limitantes, mandatos  y guiones de vida. Esto nos permite comprender los personajes internos que están detrás de muchos de nuestros conflictos y poner al mando de nuestra vida a nuestra parte más sabia y compasiva.
  • El trabajo Transpersonal: cuando se equilibran  los aspectos anteriores se abre la posibilidad  a nuevas formas de percepción de nosotros mismos/as, de los demás y del mundo. Es una apertura de compuertas al contacto con nuestro Ser Esencial.
El Ego o carácter es una construcción del propio ser esencial, que ante las adversidades o dificultades con las que nos encontramos en los primeros años de vida, se ve obligado a defenderse.  En TCI es el proceso por el que dejamos de identificarnos con este carácter aprendido y volvemos a conectar con nuestro ser esencial. Ambos (Ego y Esencia) configuran una unidad que se manifiesta en el mundo a través de nuestro organismo biológico.
Antonio Pacheco, creador de la T.C.I. decía que en todo proceso terapético llega un momento en el que:
«No se trata de dejar de… sino de empezar a… conectar con nuestro verdadero yo,
del que emana nuestro impulso vital, que da sentido a nuestra vida»
Por eso quizás lo más importante de un proceso de TCI es la recuperación del contacto con nuestra esencia y con las fuerzas o potencialidades que surgen desde ella. Así recuperamos el contacto con nuestros cuatro impulsos vitales presentes en todo ser humano:
  • Libertad
  • Creatividad
  • Conocimiento
  • Amor-Unión
Estos impulsos del ser esencial, cuando los desarrollamos y les permitimos evolucionar, nos permiten salir de nuestros automáticos, dar sentido a nuestras vidas y conseguir que los cambios sean duraderos.

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